Clase Educación Religiosa grados 9° y 10°
Docente: María Eugenia Ramírez
Roldán
Grados: 9° y 10°
Educación Religiosa
Estimados estudiantes, en esta oportunidad les comparto las concepciones que tienen de hombre desde la ´parte filosófica, deben hacer una lectura crítica. En esta oportunidad, se brindan las definiciones desde la parte liberal y la socionaturalista.
¿Cuáles son las principales concepciones del hombre?
Las principales concepciones del Hombre, que sirven de
base o punto de partida a la Ciencia Política, son tres:
a) La concepción liberal, representada principalmente
por Locke y Juan Jacobo Rousseau, que tiene al hombre por un ser esencialmente
asocial y libre.
b) la concepción del evolucionismo dialéctico,
representada principalmente por Hegel y Marx, que considera al hombre como
realidad secundaria, sometida a la grande y suprema realidad, que es el Estado.
c) la concepción socionaturalista, representada
por los doctores católicos, que considera al hombre como persona y como
naturalmente social.
En la base de toda concepción política, hay una concepción del hombre. No puede
comprenderse ni valorarse una política ni su lógica interna sin tener en cuenta
su concepción del hombre. La valoración de una política es su valoración
humana. Será individualista, totalitaria y social, según su óptica del hombre.
Para entender bien todo el entresijo de la ciencia política y de las diversas
Políticas, se impone una exposición más detallada de esas concepciones del
hombre.
¿Cuál es el hombre del liberalismo?
El liberalismo político nace y se desarrolla en el área protestante. Aparece en
Inglaterra con Juan Locke (anglicano), se desarrolla en Europa a través de las
obras de Juan Jacobo Rousseau (calvinista) y se refuerza filosóficamente con la teoría del imperativo categórico de Emmanuel
Kant (luterano).
La concepción rousseanniana del hombre es una concepción pelagiana. El hombre es un ser bueno por naturaleza y esencialmente libre, que se ha de guiar no por la razón sino por el sentimiento o impulso espontáneo. Por lo mismo, no puede enajenar su libertad ni sujetarse a otro hombre. No puede estar sometido a ninguna ley. Perdería su libertad y su espontaneidad. "Renunciar a su libertad sería renunciar a su calidad de hombre". De ahí que el hombre sea un ser asocial por naturaleza. "la Naturaleza ha hecho al hombre bueno y feliz; pero la sociedad lo hace malo y miserable". "El mal proviene de nuestro orden social, totalmente contrario a nuestra naturaleza, a la que tiraniza sin cesar". "Todos sus males le vienen de la sociedad". "las ciudades son la sima de la especie humana". El remedio está en "la vuelta a la naturaleza", a la sencillez primitiva, libre de trabas sociales y jurídicas. Todas las creaciones artificiales de la cultura matan y sofocan el desarrollo espontáneo y libre de los sentimientos naturales del hombre, siempre buenos y orientados al bien de los demás. El hombre en el estado de naturaleza era bueno, vivía libre y feliz, sin ningún compromiso moral con nadie. Se hizo malo y miserable al pasar del estado natural al estado social y civil.
¿Cuál es el hombre del evolucionismo dialéctico?
El hombre para el evolucionismo dialéctico -y en general puede decirse lo mismo
para toda concepción evolucionista- es un momento en la marcha ascendente del
ser, de la realidad; una partícula del torrente, en evolución progresiva, de la
única y grande realidad. En concreto para el evolucionismo dialéctico de Hegel
el hombre no es más que un momento destacado de la evolución dialéctica de la
Idea.
La Idea, al evolucionar dialécticamente, pasa primero por ser Naturaleza.
Después, replegándose en sí misma y hecha autoconsciente (se conoce a sí misma
como la universalidad de toda la realidad y de toda ciencia) deviene Espíritu.
El Espíritu se pone primero a sí mismo como Espíritu subjetivo (tesis), es
decir, como hombre individuo, que se realiza en tres fases, espíritu
cognoscitivo, voluntario y libre. "El
hombre es el único espíritu pensante". "Reproduciéndose a sí y
volviéndose a sí mismo llega a ser voluntad, de tal modo que no puede haber
voluntad sin pensamiento". En esta evolución el espíritu libre —el hombre
individuo en su meta más alta —es el momento culminante del Espíritu subjetivo.
Al aparecer la libertad, en esa continua evolución dialéctica del ser, el
Espíritu sale de su subjetividad individual y se proyecta en el mundo de la
actividad racional y libre, que son las instituciones sociales y jurídicas; es
decir, pasa a ser espíritu objetivo, que es su antítesis. La antítesis hombre
individuo y sociedad quedará reabsorbida por la gran síntesis que es el Estado.
El Estado es la culminación del Espíritu objetivo.
El liberalismo acentuaba el carácter libre e independiente del hombre; por lo
que le consideraba asocial y autónomo por naturaleza. El evolucionismo, por el
contrario, no ve en el hombre individuo más que un elemento integrador de una
síntesis superior, que lo contiene, el Estado. Integrador no por decisión
propia y libre en virtud de un acuerdo social, que implica por lo mismo
personalidad e independencia, dentro de una interdependencia pactada
libremente. No. Para el evolucionismo el hombre individuo se ve abocado por el
impulso dialéctico a integrar el Estado. Existe en el Estado y para el Estado.
"Frente al Estado los particulares tienen el deber supremo de ser
componentes del Estado". El hombre individuo es consciente de ser miembro
de una totalidad, el Estado, en la que su propia particularidad es completada
dentro de la totalidad del Estado, en marcha dialéctica hacia una meta
ulterior, el Espíritu absoluto. Los individuos y organismos particulares deben
subordinarse al Estado como a su fin inmanente, en el cual se unifican y del
cual dependen.
El hombre del evolucionismo dialéctico puede decirse
que es un ser "despersonalizado", en cuanto que es simplemente una
pieza, igual a otras muchas, que integra la grande y única realidad que es el
Estado. Por la participación en la vida del Estado, sus miembros, el hombre
individuo, es elevado sobre su singularidad. El Estado lo es todo. Con más
realidad que los individuos a quienes en si integra. Por eso impugna a Rousseau
y a Fichte
después de él, porque pretendían derivar la sociedad de un acuerdo social. La teoría que hace nacer el Estado de un acuerdo social, además de abandonar a éste al arbitrio y contingencia de los particulares, destruye su racionalidad estricta, así como "lo divino en sí y por sí y la absoluta autoridad y majestad del mismo".
Cada individuo tiene libertad de creencia y, en este apartado se comparte la postura desde la filosofía de lo qué es el hombre.
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